viernes, 10 de octubre de 2008

MAS ALLA DEL MISTERIO

Esta es una excursión, una aventura, un circuito poco conocido, una ruta nueva. Se trata de visitar la tierra de los chachapoyas, predecesores de los incas, cuyo nombre viene de "sacha-puyas": montes de niebla.

. Para emprender la ruta ideal son necesarios siete días holgados. Tomar el volante en Lima, tanque lleno, rumbo al norte. Primer destino: Trujillo. Carretera Panamericana impecable; seis horas bordeando la costa, sueño reparador en la ciudad de la eterna primavera y aprestarse para iniciar la segunda jornada.

Mañana tempranera, emprender la fuga hacia Cajamarca, vía Pacasmayo. A través de un "suave" serpenteo en la carretera hasta los 2,800 msnm donde después del largo traqueteo el Hotel Laguna Seca es como una mano generosa y uno puede bañarse en las aguas termales. Al tercer día, casi al alba, nuestra expedición ya enrumba hacia el departamento de Amazonas. Se suceden las tierras de cultivo y la ganadería, que es abundante. Se atraviesan pueblitos pintorescos, antes de llegar a Celendín, como Sucre de placita modernizada.



Celendín es parada obligatoria. Ahí se venden los famosos sombreros de paja. A partir de este punto vamos de bajada hasta llegar a Balsas, que es el cruce con el departamento de Amazonas. Ya se advierte el cambio de temperatura: aumenta el calor y el aire se hace más húmedo. A orillas del río Marañón avanzamos y dejamos atrás el pueblito de Leymebamba, donde se encuentra el museo de sitio Centro Malqui, sobre los últimos descubrimientos de las momias de la Laguna de Los Cóndores. Llegamos a Chillo, donde pasaremos la noche. Acostarse temprano porque al día siguiente debemos emprender la gran aventura: visitar las ruinas de la fortaleza de Kuelap, previa visita a Jalca Grande.




A la mañana siguiente salir muy temprano hacia Jalca Grande, un villorrio pintoresco íntegramente construido sobre ruinas preincas. Luego comienza la escalada hacia la ciudadela de Kuelap, bordeando los cerros y contorneando el río Utcubamba. A nuestro paso advertimos los vestigios de antiguas civilizaciones que resaltan en las paredes o muros de piedra que son como "pircas" sucesivas, fruto laborioso de antiguas manos de remotos antepasados. A la llegada, dedicarle al menos tres horas al recorrido de ruinas y murallones. Emprendemos el regreso, esta vez optando por visitar Chachapoyas, la linda ciudad de los balcones, mezcla de modernidad y tradición, donde podemos dormir. Otra alternativa es proseguir a San isidro y dormir en Villa Consuelo.
Sarcófagos de Karajía

Puente a Tingo

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